“Cuando todo un pueblo, su ayuntamiento, sus colectivos y vecinos tiran para la misma dirección, eso no hay quien lo pare”

Alcalde de Villarta Quintana

Lleva más de 28 años siendo alcalde de Villarta-Quintana y aún conserva la ilusión que tenía cuando comenzó. Es villartino, trabajó, primero, como profesor en el País Vasco; luego le trasladaron a Cornago y terminó su etapa como docente en el centro de educación de adultos de Santo Domingo y Haro hasta que decidió ´colgar los hábitos´ y dedicarse de lleno a la política municipal.
La necesidad de agua que tenían los vecinos y agricultores de Villarta-Quinta le hizo tomar la decisión de presentarse como alcalde la primera vez.

Es un hombre tranquilo, afable, reconoce que la gente de su generación ha tenido que vivir mucho, “porque estaban construyendo el sistema democrático”, pero desde el punto de vista personal, admite que la política le ha aportado vivencias fantásticas.
Director general de Política Local, presidente de la FRM durante tres legislaturas y vicepresidente de la Federación de Mancomunidades Españolas, lleva toda la vida trabajando en torno a las instituciones municipales.

 

¿Es difícil gobernar para tres núcleos poblacionales, Villarta, Quintana y Quintanar?

No, no tiene dificultades. Aquí somos pocos y todos nos conocemos. Es más difícil ayudar a un vecino que necesita algo más específico que gestionar el día a día del ayuntamiento. El día a día será todo lo difícil que el alcalde y las corporaciones quieran que sea. Además, en Quintanar, está Paquita como alcaldesa pedánea, que lleva muy bien el municipio y sólo de forma puntual tenemos que intervenir en algún asunto. La verdad es que es sencillo.

¿Cómo es la gente de Villarta-Quintana?

La gente de Villarta es gente normal, gente cordial. Cuando les explicas las cosas las entienden y cuando les pides ayuda, te ayudan. Es lo mejor que tiene el pueblo. Ser alcalde así es un lujo.
La mayor parte de los que están empadronados viven en Villarta-Quintana pero, otros, vienen solamente los fines de semana. En general, la gente empadronada está vinculada al municipio.
Aún así, se está envejeciendo la población, no han regeneración. No hay jóvenes que se dediquen de forma exclusiva a la agricultura y algunos vecinos salen del municipio a trabajar.
Cuando alguien del pueblo se muere me da la impresión de que desaparece alguien de la familia. Es difícil hacer algo para que el pueblo crezca, porque esto es consecuencia de una historia educativa y cultural. A la gente hay que convencerla de que se que de en el pueblo, porque en el pueblo hay cosas básicas. Que se vayan a trabajar donde sea, pero que vivan el pueblo.

¿Qué atractivos tiene Villarta – Quintana?

En la época de setas y caza vienen visitantes. Últimamente, además, se han incorporado nuevas familias, gente del País Vasco que no tiene vinculación con el municipio, pero que han rehabilitado edificios y pasan aquí los fines de semana. Entre Villarta y Quintana habrán venido aproximadamente cuarenta familias. También se ha trasladado a vivir aquí de forma permanente una familia desde Barcelona con dos niños.

¿Después de tantos años al frente del Ayuntamiento, le quedan todavía proyectos pendientes?

Claro. Tengo pendientes de terminar dos cosas. Urbanísticamente, Villarta-Quintana es complejo de gestionar, porque tiene muchas calles y rincones. Llevamos intentando arreglar el abastecimiento del agua toda la vida; está hecha Quintana, una gran parte de Villarta, pero queda de hacer otra parte. Tenemos que terminar esto y también me gustaría cubrir el frontón, pero ésta es una segunda prioridad.

¿Por qué se presentó para alcalde?

La primera vez fue hace más de 28 años y me animé porque en el pueblo no había agua y existía esa necesidad. En el Ayuntamiento, había división entre los que querían hacer los embalses en la parte de abajo y los que querían, en la parte de arriba. Esa misma división se reflejaba en la comunidad de regantes.

Recuerdo que un fin de semana nos reunimos en ´La Moncloa´, que es un merendero donde nos solemos juntar para hablar y decidir algunas cuestiones, se organizó una candidatura con gente de todo tipo y nos pusimos en marcha. Llevamos a cabo un proyecto de regadío que hoy se traduce en dos embalses que recogen el agua en invierno y un sistema que abastece de agua a toda la jurisdicción del municipio a través de una tubería para regar por gravedad. Esto se ha aprovechado para los núcleos urbanos.

Cuando todo un pueblo, su ayuntamiento, sus colectivos y vecinos tiran para la misma dirección, eso no hay quien lo pare. Además, esto nos ha permitido tener otras fuentes de financiación. Iniciamos una campaña de repoblación de chopos en las fincas municipales lo que nos proporciona ingresos adicionales desde hace unos catorce años. Este año nos va a reportar 10.000 euros al ayuntamiento a través de la venta de la madera. Todos los chopos se mantienen a través de regadío por goteo.

¿De qué viven los vecinos?

Casi nadie se dedica a la agricultura de forma única, pero hay mucha gente que trabaja en empresas de Santo Domingo, Haro, Casalarreina y el fin de semana se dedican a las explotaciones familiares. Hay una pequeña empresa de construcción que tiene seis empleados.

¿Hay que remontarse muy atrás para encontrar el origen de Villarta-Quintana?

Encontré una referencia de Villarta del año 1010 donde dependía, en lo civil, de Grañón y, en lo jurídico y administrativo, de Santo Domingo pero, en la Guerra de Sucesión, Villarta ayudó al príncipe de Ayud y Felipe V le concedió el privilegio de la independencia en 1711.

Con motivo del 300 aniversario del pueblo, la asociación cultural y un joven del pueblo tradujeron un documento con el que editamos un libro de la historia del pueblo, realzando nuestro sentimiento identitario y celebramos una serie de actos conmemorativos.

¿Echa de menos algo que tengan las ciudades grandes?

No echo de menos nada que me pueda ofrecer una ciudad grande. Lo que la ciudad posee yo puedo contar con ello en 30 minutos. Aquí tengo lo que no me va a dar nunca la ciudad, hay paz y tranquilidad. Cuando trabajaba en Logroño, me costaba menos llegar a mí a trabajar que a mucha gente que vivía allí.

A mí, el pan, me lo traen a casa y si no estoy, me lo dejan. Médico y enfermera vienen tres días a la semana. Todas las semanas viene un supermercado y una carnicería ambulante. Lo tenemos todo.

             CUESTIONARIO

           ¿Qué le gustaría que tuviese su pueblo?
           Abastecimiento de agua para todo el pueblo y el frontón cubierto.

          ¿Su tiempo libre es para usted o para los demás?
           A partes iguales, para mí y mi familia y, casi siempre, para el pueblo. La ventaja de ser
alcalde de un pueblo es que puedes ayudar a los vecinos las veinticuatro horas.

          ¿Televisión o radio?
          Las dos, pero fundamentalmente radio, duermo con la radio.

          ¿Vino o cerveza?
          Vino

          ¿Patatas con chorizo o chuletas al sarmiento?
          Las dos.

          ¿Invierno o verano?
          El invierno, me encanta, soy cazador de monte. He subido al monte con nieve y no te
He subido al monte con nieve y no te quiero contar lo que me ha dado ganas de hacer en la nieve.
          ¿Muchos amigos o pocos, pero buenos?
          Pocos, pero buenos.

          ¿Muchos amigos o pocos, pero buenos?
          Pocos, pero buenos.

          ¿Quién le hace llorar?
          Cada vez me hacen llorar más cosas, me emociono con cualquier cosa; algo que veo en
          la tele.
          he estado de vacaciones, en Pompeya y recordando que pasó allí me puse a llorar.

          ¿Y quién le hace reír?
          Soy un forofo de Carlos Herrera, le persigo ahí por donde va, me hace reír a carcajadas.
          También mi familia, mis padres…     

           ¿Alcalde o profesor?
          Alcalde